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Mamá le da un iPhone a su hijo - si acepta un ‘contrato’

Janell Burley Hofmann honró la “madurez y crecimiento” de su hijo Gregory en navidad comprándole su primer teléfono: un iPhone. Pero no se lo dio sin ponerle reglas.

Dieciocho reglas para ser exactos. Escritas a manera de código de conducta, dichas reglas pusieron a la mamá del chico de trece años en el centro del debate sobre cómo los padres deben manejar el que sus hijos, especialmente los más pequeños, tengan acceso al frenético mundo de las redes sociales y la vasta información de la Internet a través de los smartphones.

Gregory y su madre, Janell.

El Contrato


Lo primero que la Sra. Hofmann aclaró en el contrato al que su hijo accedió es: “1. Es mi celular. Yo lo compré. Yo pagué por él. Te lo estoy prestando. ¿Acaso no soy la mejor?

Básicamente, Gregory accedió a que sus padres conozcan las contraseñas que utilice en el aparato, a contestar todas las llamadas que provengan de ellos y a dejar de utilizar el aparato a temprana hora en días de escuela (un poco más tarde los fines de semana). Tampoco deberá usar el móvil para hacer sentir mal a alguien o ver pornografía. “Si se te cae en el inodoro, se te rompe o desaparece en medio de la nada, tú pagarás por él”, estipula una cláusula.


Niños, Jóvenes y Tecnología


¿Es Janell un caso de “paternidad helicóptero”? Miles de personas opinaron en la red sobre el caso presentando opiniones divididas. La noticia, incluso, llevó a la madre de cinco hijos a aparecer con su hijo mayor en los noticieros matutinos más importantes en Estados Unidos.

Si bien la forma usada por la Sra. Hofmann para comunicarse con su hijo es curiosa y creativa, lo valioso está en el contenido de su mensaje. A continuación se enlistan algunos puntos que deben ser tomados en cuenta siempre que un niño o adolescente entra en contacto con tecnologías tan poderosas como los teléfonos inteligentes:
  • SUPERVISIÓN. Proveer el aparato y esperar que el niño ‘sepa’ cómo utilizarlo adecuadamente es un error básico. Y utilizarlo no es saber encenderlo o apagarlo, sino estar conscientes de los alcances del dispositivo y los buenos y malos usos en los que se puede incurrir. No debemos esperar, como padres, que algo malo suceda para prestar atención.
  • VENCIMIENTO DEL MIEDO. Este punto viene de la mano con la supervisión. ¿Cómo supervisar a un hijo en el uso de la tecnología si como padre uno la evita? Algunos padres muestran renuencia en reconocer que la tecnología existe, y que llegó para quedarse. No son pocas las generaciones de niños y adolescentes que están creciendo con ella, por lo que es necesario hacer un esfuerzo por conocer los aspectos básicos y alcances de aquellos aparatos que nuestros hijos utilizan regularmente.
  • COMUNICACIÓN. La mamá de Gregory utilizó un contrato para hacerle saber a su hijo, además de las reglas del juego, que estará siempre dispuesta a dialogar con él en todo lo relacionado con su nueva responsabilidad. Y es que los adolescentes, en particular, incurrirán en errores; es su naturaleza. Como padres debemos ser receptivos y abiertos en cualquier situación y utilizar el diálogo como herramienta para estar en sintonía con lo que nuestros hijos piensan y sienten. No debemos esperar a que la frustración por la falta de comunicación con nuestros hijos nos gane y acabemos regañándolos o castigándolos. O peor, disparándole al aparato.
  • REGLAS. Que existan reglas que los hijos deben acatar al utilizar la tecnología es obvio. Pero es menos obvio que las reglas incumplidas conllevan consecuencias. Las consecuencias deben ser claras y simples, y los padres e hijos deben conocerlas a la perfección. Pero todavía más importante es tener la fortaleza de vigilar que los hijos cumplan cabalmente con esas consecuencias cuando la situación lo amerite.
  • CONSEJO. Con la comunicación viene el consejo y la sabiduría. En ocasiones hay que recordarles a los pequeños que la tecnología no debe reinar sobre ellos. En estos tiempos donde lo tecnológico está embebido en la cotidianidad, debemos ser creativos y convincentes en hacerles saber a nuestros hijos que hay mucho más en el mundo que Facebook, Twitter, chats y cualquier otra cosa que emane de esas (no tan) minúsculas pantallas.
Noticias como la de la Janell y su hijo Gregory nos recuerdan que, en ocasiones, los adultos vemos la tecnología como una separación de la conducta social. Los chicos, en contraparte, la perciben como la conducta social misma.

Este texto contiene información tomada de un artículo de AP publicado en TIME.com. También puedes visitar el sitio web de Janell Hofmann y su contrato aquí (en inglés).

20130106

De Shopping Tecnológico

De Shopping Tecnológico

¿Pensando en tu siguiente computadora, smartphone o tableta? Entonces es posible que este artículo te ayude a tomar una mejor decisión antes de dar el ‘tarjetazo’.

Uso aparatos tecnológicos desde hace casi 20 años. Aunque no pertenezco a la generación de los que crecieron con una computadora y acceso irrestricto a Internet, creo que la tecnología y yo nos llevamos muy bien. Y la gente lo sabe. No es nada extraño que alguien me pida una opinión o consejo sobre algún dispositivo tecnológico o servicio en la red que contemplan utilizar. Independientemente de la razón que motive su solicitud, siempre trato de decirles lo que pienso de la manera más neutral en que mi subjetividad lo permite.
En ocasiones no sabemos cuál es la diferencia entre uno y otro

Errores Básicos

Tras haber dado muchas recomendaciones a personas, la experiencia me ha permitido recopilar los errores básicos en los que la gente incurre cuando adquiere productos o servicios relacionados con la tecnología:
  • Algunas personas no saben lo que quieren. Un ejemplo que veo frecuentemente es el fenómeno que se presenta con el iPhone. Muchos quieren un iPhone. Es un teléfono móvil inteligente, bien diseñado y tecnológicamente avanzado. ¿Pero cuántos realmente conocen las ventajas y desventajas del aparato? Cierto es que la publicidad efectiva y el grado de culto alcanzado por Apple contribuyen a que la gente desee tener un iPhone, pero no es el único dispositivo de su categoría en el mercado.
  • Algunas personas no necesitan lo que quieren. En ocasiones me han preguntado si una Macbook Pro puede manejar el envío/recepción de correo electrónico, creación y edición de documentos y uso de redes sociales y navegación en Internet. Mi respuesta siempre es: “lo hace tan bien como cualquier netbook”. Una Macbook Pro tiene mucho más poder de cómputo y velocidad de ejecución que una netbook, pero sus recursos se sub-utilizarían enormemente si sólo se utilizara para esas tareas. Y ni hablar de la diferencia de precios.
  • Algunas personas tienen una concepción errónea de lo que quieren. Tener la mejor computadora o teléfono inteligente del mercado no te hace más inteligente y productivo, no resuelve tus problemas automáticamente y tampoco hace tu tarea o trabajo por ti. Más de uno se ha desilusionado al revelarles que el tener una computadora Apple no te convierte en genio.

Algunos Tips

Expuestos los puntos anteriores, a continuación presento una unas recomendaciones que contribuirán a que tomes una mejor decisión a la hora de adoptar nuevos aparatos o servicios tecnológicos:
  • ¿Para qué lo quiero? Lo primero que recomiendo es que te tomes un tiempo para reflexionar el por qué quieres adquirir el aparato en primer lugar. Un análisis profundo y sincero sobre tu necesidad de obtenerlo será tu guía hacia una mejor decisión. En algunas ocasiones ese análisis podría demostrar que el mejor camino a seguir es NO comprar el dispositivo porque la necesidad puede cubrirse con los recursos que ya tienes. Las frustraciones futuras y el gasto innecesario de dinero se pueden evitar realizando este ejercicio.
  • Investiga, pregunta, compara. Es cierto que la belleza entra a través de los ojos, pero es bueno que conozcas más profundamente las características de lo que quieres adquirir. Hoy día no se necesita ser un experto en tecnología para encontrar información sencilla y detallada del aparato que quieres. Unos pocos minutos de búsqueda en Internet seguramente te proporcionarán suficiente información para no basar tu decisión en lo estético únicamente. ¿Aún con dudas? Quizás puedas recurrir a ese conocido o amigo que sabe un poco más de tecnología que tú. La toma de decisiones informada es lo mejor que puedes hacer.
  • Presupuesto. Aceptémoslo: muchos aparatos tecnológicos son caros. Cuando quieres comprar un aparato que supera con creces el dinero que tienes para gastar, quizás sea mejor considerar opciones más económicas que satisfagan tus necesidades. Aunque actualmente es fácil recurrir al crédito cuando no tenemos el dinero suficiente, la mayoría de las veces la necesidad no justifica el gasto excesivo y el endeudamiento. Ya has hecho tu análisis profundo y sincero, ¿recuerdas?
  • Aprende a esperar. El esperar tiene sus recompensas, o eso dice el experimento psicológico clásico de los niños y los malvaviscos. La tecnología va evolucionando rápidamente, y aquel dispositivo que te interesa ahora posiblemente estará mejorado y a menor precio en seis meses. Un ejemplo es el iPad. Desde su lanzamiento en el primer cuarto del 2010, han habido cinco diferentes versiones hasta el momento de escribir este artículo: iPad, iPad 2, iPad 3, iPad 4 y iPad Mini. La diferencia entre el iPad y el iPad 4 es abismal, y el último se vende al mismo precio que costó el iPad en su lanzamiento. Luego entonces, si la necesidad no es imperante te podrías ahorrar dinero y obtener el producto que quieres (o uno mejor) esperando un poco.
En conclusión, cuando el dinero no es un factor determinante te puedes comprar lo que quieras sin importar si es lo que necesitas o no. Pero los tips anteriores probablemente te serán útiles cuando tengas que tomar una decisión sabia, especialmente ante la adquisición de productos tecnológicos.

Lo que importa al final es poder tener algo que te guste, que te sirva y que hayas podido pagar sin haber empeñado alguna parte de tu cuerpo en el intento.